En estos momentos estoy tratando de recordar todo lo vivido y lo cierto es que se me vienen muchos recuerdos a la mente. Primero,la cara de mi amigacuando me vio, mucha alegría y un gran abrazo que me permitió sentirme tranquila y confiada de que estaba llegando a buen puerto. En estos momentos siento perfectamente la sensación que tenía, simplemente una gran expectación por saber qué me esperaba allá afuera, cómo serían las calles, la gente, las grandes construcciones, ufffff!!!!!, tantas expectativas, no me lo podía creer, pasadas las dos de la tarde de aquel sábado 24 de febrero, tocaba por fin, tierra madrileña.
Tras mi llegada a su casa, ubicada en el sector de Moncloa y específicamente en calle Francisco Lozano, comencé a sentirme en casa, Ximena y Javier, ambos sociólogos, fueron tan amables como Loreto y tanta confianza entre nosotros me permitió moverme con soltura a kilómetros de mi hogar. Comí unos ricos fideos preparados por Ximena y bueno tras una buena ducha salimos a caminar. Loreto hizo una rápida inducción, este es el metro, este Atardecer en Madrid, febrero 2007
Me pregunto mientras escribo qué me impulsa a hacerlo y la única respuesta en la que pienso es que no quiero dejar partir este sueño, quiero que se haga eterno, así sublime como fue, hermoso y sorpresivo, de la mano de todos los que me acompañaron. Tras un rápido vistazo a todo lo que había que ver, el domingo me levanté muy temprano para simplemente comenzar a vivir lo que se venia. Ximena me dio el mejor dato, El Rastro en el Metro
Continuará...